Hay personas que tiemblan
cuando roza su alma
(aunque sea desde lejos)
este fulgor inevitable
de tormenta de agosto…
Y hay personas que mueren
con la seca desdicha
de que nadie lograra
estremecer sus huesos
en el breve intervalo
en que todo aún era posible.
Hay personas que beben,
que viven, que sangran,
que caminan descalzas
sobre hierba, sobre brasas,
sobre la incertidumbre.
Y hay personas que respiran
y pacen mirando hacia la vida
sin preguntarse acaso
qué se siente
cuando te han traspasado
la luz y las tinieblas
Hay personas que son pura poesía.
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